No puedo evitarlo. Ahora que se que te has ido, que seguramente JAMAS volvamos a vernos, que ni si quiera sé si alguna vez llegaremos a hablar de nuevo, ahora… y después de todo lo que he sentido por ti, y creo… por desgracia, para mí, que sigo sintiendo, no puedo evitar echarte de menos. Ni si quiera yo pensaba que podía extrañar a alguien de esta manera, y más a alguien que tanto daño me ha causado. Pero es irremediable. Por las noches, cuando todo está en calma, mi mente me avasalla, creo que tiene una guerra contra mí, pues no hace más que pensarte. El contraataque… una lágrima, no sé bien si es por recordar todo lo que vivimos juntos y añorarlo, o por ver que a pesar de todo, te sigo queriendo aunque ¡no debería! Creo que tú no eres consciente de todas las lágrimas que derramé por ti, ni de todo el daño que me hacían tus palabras, a veces casi antes de pronunciarlas… esa mirada… me lo decía todo. Aquella que tiempo atrás me hacía sentir la chica más importante sobre el planeta… en ese momento me destrozaba. Quizá nunca fui importante para ti. Al fin y al cabo “te quiero” son solo palabras, pero hacías que parecieran tan reales… tan reales que así terminé, con una herida por curar.
Jamás pensé que me llegarías a importar tanto que me dañaría hasta tu respirar, ese que ya no dedicas a mis labios.

No hay comentarios:
Publicar un comentario